13 sept 2011

Notas de autor.


Puede parecer que el viejo Plata se mueve por modas , puede parecer que en el Western está todo visto y que nuevas formulas son consideradas en el cine , la literatura o la novela gráfica y que el Plata se deja llevar cómodamente por estas.

El personaje de Bala Plateada Jhon está registrado desde hace más de seis años y sus influencias son muchas y variadas pues nada nuevo existe bajo el Sol. No me escondo de ellas y además las hago públicas.

Bala Plateada tiene la cara de Henry por que así lo quise , dispara como Wayne y se comporta como Clint , alucina como Berry y no es ninguno de ellos.

El Plata mata cualquier bicho de mas allá de la Tierra desde hace tiempo ; licántropos , chupasangres e iguales como el mismo , si es que tiene alguno en este plano de la realidad.

Las entregas del Plata tardan , cierto , no por que espere el final de alguna saga ajena , si no por que intento tomarme el tiempo necesario para que el lector disfrute. 

Escojo el fondo musical con el máximo cuidado así como el texto , la gramática y la ortografía con resultados a veces y no tengo perdón para esto,  no como yo quisiera.

Saludos.

30 ago 2011

Poder volar...




Tener los ojos azules y volar me encargó la joven que irrumpió en la tienda de modificaciones. Me dejó el salario y escapó siguiendo su propio aliento tras las puertas batientes.

En aquellos días, donde todo se desvanecía en pocos segundos. Cada cual hacía su vida de espaldas a los demás o en plena comunión, los sexos se transformaban en modas y los viajes a las colonias exteriores no tardaban más de unas horas. En aquellos días de caos y orden, un deseo de esas características resultaba tan sutil como predecible.

En aquellos días, de hace tanto, y que ahora contemplo en la memoria cuando todo ha cambiado, me perecía banal tal codicia pero el cliente manda.

Las alas deberían de ser frágiles, para cazar lo etéreo, como el sonido de lo mudo, y al mismo tiempo poderosas para sostener el cuerpo, bellas y pequeñas alas que revoletearan más como colibrí que como pájaro al uso, de todas formas el colibrí es el insecto de las aves. Todo ello no me llevo mas que una jornada que alternaba con mi partida de backgammon con el colega Wu , el librero de la tienda de al lado.

Wu se reía de mi despreciable trabajo, un genetista era algo sucio en aquellos tiempos ahora nadie sabe lo que es, lo que me congratula.

Los ojos… al principio utilice un modelo estándar pero cuando observé el añil no quedé satisfecho, tenía que ser algo diferente. Probé con muchos modelos y ninguno me satisfizo. La búsqueda se transformó rápidamente en obsesión y hasta la partida tradicional con Wu, algo inaplazable hasta entonces, dejó de motivarme.

Estuve visionando hologramas de hace mucho tiempo. Interpretaba la inspiración no la buscaba, una técnica infalible.

Entonces me fije en le cielo de aquel año de juventud.  Una cosecha de cielo magnifica, reposado y profundo, la tonalidad perfecta con la combustión exacta de polución, aún quedaban combustibles fósiles.

Una patina de nubes a pinceladas, apenas perceptibles, añadían el blanco ideal, el reflejo verdoso del río acentuaba la nostalgia del impacto emocional. Por aquel entonces tendría unos veinte años y el futuro se me abría como una rosa nueva.
El invierno hace poco que acabó, en aquel tiempo onírico y lejano de hace décadas, y las frías mañanas se apaciguaban para dar paso a una primavera húmeda de calles mojadas de roció y lluvias nocturnas, de callejones estrechos y sueños de mañana después de disfrutar de la oscura noche en los bares del centro.

Y de esa forma atrapé el tiempo en  aquel instante y lo introduje en la codificación genética.

El resultado me pareció desalentador. Quede solo con la partida de bacakamón flotando en mi mesa elucubrando sobre el color que jamás conseguiría.

Pasado el plazo la joven entro en mi cubículo para probar su encargo y yo no estaba.

Wu se mecía la larga barba mientras rozaba levemente las fichas en el tablero.

-Se marchó – le dijo el librero sin mirarla a los ojos.
-¿ Y mi encargo?
-Fue a buscarlo pero no volverá, tengo las alas.
-¿Ya me encontró?
-Si no está aquí es evidente que sí.

El reflejo del pasado se fue con una sonrisa en los labios por las puertas batientes buscando su aliento en otro tiempo, cabalgando en unas alas de colibrí.

24 ago 2011

El Andaluz Kafka y el documental del segundo canal.




 
El Andaluz Kafka estaba más despistado que de costumbre. Notaba como los parientes de la televisión, su droga virtual, se comunicaban cada vez más en un idioma gutural, sibilino y embaucador, (bello en su forma y palabra); a todas horas.

Se le traducía este hablar con pequeños subtítulos bajo las imágenes. Estos parientes son hombres de mundo, cosmopolitas europeos, mujeres emprendedoras, cocineros, ilustradores, cuentistas y políticos, ingenieros, arquitectos ,  grandes dotados para las artes.

El Andaluz Kafka en un proceso mental, en una ponderación matemática, quiso ser como ellos para entenderlos, pero por más que lo quería se disipaba en los pliegues de su sofá, se hundía dentro de él pues los pensamientos propios en los de su especie hace tiempo que estaban capados, cortados los testículos de raíz, hacia imposible cualquier discernimiento sobre la realidad circundante.

El segundo canal exponía un inocente documental sobre el significado de los colores, el idioma meloso se le metía en las orejas introduciéndolo en un suave sopor, en una siesta eterna, donde el amarillo fosforecerte atravesaba el cristal de la pantalla para introducirse en le cerebelo de la comprensión. Durante una hora el Andaluz Kafka tuvo discerniemto de realidad, pudo salir de la matriz programada gracias a su color, su tonalidad especial amiga desde la infancia le auxiliaba.

1-     el ignorante vive mejor siéndolo.
2-     Las banderas antiguas son más bonitas y coloridas.
3-     Nosotros conducimos.

Uno de estos mensajes era revelador.

“ …pensarás  que somos tus lideres , pero eso sería igualarte  con uno de los nuestros , estarías dentro del clan pero el clan es cuestión de sangre y la tuya es distinta a la nuestra por tanto te digo que nunca serás otra cosa que carne”

Cuando el último color fue diseccionado el Andaluz Kafka regresó a su particular universo y el idioma de los parientes, de nuevo, volvía hacerse ininteligible.

Pensaba otra vez con el hemisferio sur de su cerebro, apuró la cerveza fría como la del anuncio que ahora visionaba y sonrió de lado.



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